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“Reflexiones”. JAGWAR MA – Come Save Me (The Pachanga Boys’ Pawar Version)

15 Oct

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“Esta es la primera época que ha prestado atención al futuro. Algo que no deja de ser irónico, ya que tal vez no tengamos ninguno”.

Esta reflexión de Arthur C. Clarke, uno de los reyes de la ciencia ficción, podríamos aplicarla perfectamente a los días que vivimos. Estamos cerca del colapso energético y no hay visas de mejora. Casos extremos como los recientes terremotos en el Golfo de Valencia, provocados por reservas subterráneas de gas natural, no ayudan al optimismo colectivo.

“No ser un cáncer sobre la Tierra. Dejar un espacio para la naturaleza. Dejar un espacio para la naturaleza”. Así reza uno de los “mandamientos” de las Georgia Guidestones, misterioso monumento situado en Georgia, Estados Unidos, que da un poco de miedo por sus mensajes cuasi-satánicos pero que no deja de tener razón en su último párrafo. Somos un cáncer sobre la Tierra. ¡Aliens, venid a salvarnos!

 

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Monolitos por el Mundo V: El misterio de Pumapunku

19 Sep

 

Hoy escalamos a los Andes bolivianos y echamos un vistazo a unos de los lugares más rodeados de misterio de la Tierra: Pumapunku, una estructura pétrea que forma parte de Tiwanaku. Pumapunku, que se traduce como Entrada del Puma, es conocido por sus enormes piedras y por la extraordinaria precisión en los cortes y colocación de las mismas. Si conoces el lugar, probablemente hayas oído que las piedras están tan perfectamente unidas que no podrías insertar una cuchilla de afeitar entre ellas. Debido a estos detalles, Pumapunku es considerado como una de las evidencias de que la Tierra fue visitada por aliens, Atlantes, u otros seres mitológicos que presumiblemente son mejores canteros que los humanos.

El mayor de los bloques de piedra mide 7’31 metros de largo y 5’17 metros de ancho, con un peso estimado de 131 toneladas. El segundo bloque más grande encontrado en Pumapunku tiene 7’9 metros de largo, 2’5 metros de ancho y pesa 85’21 toneladas. Ambos forman parte de la Plataforma Lítica y están compuestos por piedra arenisca roja. Basándose en la petrografía y en análisis químicos de muestras de ambos bloques, los arqueólogos concluyeron que estos y otros bloques de piedra arenisca fueron transportados por una pendiente abrupta desde una cantera cercana al lago Titicaca situada a 10 kilómetros de distancia. Los bloques más pequeños que fueron usados para tallar la piedra llegaron de canteras situadas en la Península de Copacabana, a 90 kilómetros de distancia cruzando el lago Titicaca.

Los arqueólogos proponen diversas teorías para explicar cómo se lograron transportar semejantes piedras gracias, tan solo, a la fuerza bruta de los colonos de Tiwanaku, aunque estas sean meras especulaciones. Dos de las más comunes hablan del uso de llamas y el uso de rampas y planos inclinados.

 

En el montaje de los muros de Pumapunku, cada piedra fue finamente cortada para encajar con las piedras vecinas y los bloques se unen como un puzzle, formando las juntas de los muros sin el uso de un mortero. Una técnica de ingeniería común consiste en cortar la cara de arriba de la piedra situada debajo a un cierto ángulo y colocar otra piedra encima, la cual fue seccionada con la misma inclinación. La precisión con la que estos ángulos fueron formados para crear esas juntas tan perfectamente alineadas indica un conocimiento altamente sofisticado del corte de la piedra y de la geometría descriptiva. Semejante precisión sugiere la posibilidad de la prefabricación y de la producción en cadena, tecnologías mucho más avanzadas que la de los sucesores Incas de los Tiwanaku cientos de años más tarde. Los ingenieros Tiwanaku también eran hábiles al desarrollar infraestructuras cívicas para el complejo, construyendo sistemas de riego, mecanismos hidráulicos y sistemas de alcantarillado.

Para entender mejor el tema y sumergirte de lleno en el mundo conspiranoico, el Monolito recomienda este capítulo de la serie documental Ancient Aliens, donde arqueólogos, científicos y grandes freaks dan su opinión sobre Pumapunku.

 

La Nebulosa Creciente

11 Sep

 

NGC 6888, también conocida como la Nebulosa Creciente, es una burbuja cósmica de 25 años luz de diámetro, que se esparce por el efecto de los vientos de su masiva y brillante estrella central. Los tonos rojos, verdes y azules muestran las emisiones de azufre, hidrógeno y oxígeno, respectivamente. La estrella central está clasificada como una estrella Wolf-Rayet. Ésta pierde su envoltorio exterior  debido a fuertes vientos estelares. Se cree que las complejas estructuras de la nebulosa son resultado de la interacción entre estos vientos y material expulsado en una fase más temprana.

La quema de combustible a un nivel tan alto cerca del final de su vida debería terminar con un “BANG!”. La agonizante estrella morirá  en una espectacular explosión de supernova.

Esta guardería estelar se sitúa en la constelación Cygnus (el cisne), muy rica en nebulosas, a más de 5.ooo años luz de distancia de la Tierra.

Monolinguo VII – Satélite

20 Jul

 

The moon is the mother of pathos and pity – Wallace Stevens

Fue a partir de 1957, con el primer satélite artificial, el Sputnik I, que la palabreja comenzó a ser de uso cotidiano a pesar de que desde Nicolás Copérnico (1473-1543) sabemos que la Luna es satélite de la Tierra y que muchos otros planetas, como Júpiter o Saturno, tienen los suyos. Pocos imaginaban por entonces que aquella novedad —vista por entonces como una hazaña tecnológica, pero sin mayores consecuencias prácticas— tendría una importancia tan fundamental en las telecomunicaciones y en la vida cotidiana del mundo de hoy.

El vocablo español proviene del latín satelles, satellitis, tomado del etrusco y usado por los romanos para designar a los soldados de la escolta personal de un rey, príncipe o emperador. Según una leyenda romana, el primer gobernante que tuvo guardaespaldas fue el último rey de Roma, Tarquino el Soberbio (534-509 a. de C.). Posteriormente, por una bella metáfora, la palabra pasó a designar, aún en latín, los cuerpos celestes que orbitan en torno de algunos planetas.

Recomendación monolítica para el nombramiento y la denominación de origen de vuestros perros, gatos, faunos, faunas (satélites naturales de júpiter):  Adrastea, Aitné, Amaltea, Ananké, Aedea, Arce, Autónoe, Caldona, Calé, Cálice, Calírroe, Calisto, Carmé, Carpo, Cilene, Elara, Erínome, Euante, Eukélade, Euporia, Eurídome, Europa, Ganímedes, Harpálice, Hegémone, Heliké, Hermipé, Himalia, Ío, Isonoé, Kallichore, Kore, Leda, Lisitea, Megaclite, Metis, Mnemea, Ortosia, Pasífae, Pasítea, Praxídice, Sinope, Spondé, Táigete, Tebe, Temisto, Telxínoe, Tione, Yocasta. Mayúsculas.

Y aquí el francotirador de satélites, una oda a la materia oscura:

 

Monolitos por el Mundo III: Vigilantes de la Isla de Pascua

27 Jun

 

Estas gigantescas figuras de piedra, que observan constantemente las estrellas desde la más remota isla del Pacífico, son uno de los grandes misterios sin resolver de la arqueología y son caldo de cultivo para la teoría de los Alienígenas Ancestrales. Esta teoría intenta afirmar que la Tierra fue colonizada por extraterrestres decenas de miles de años atrás, y estos mismos visitantes de las estrellas serían representados en todas las mitologías, existentes a lo largo y ancho del planeta Tierra, como Dioses.

Hasta ahora, se creía que los Moais de la Isla de Pascua habían sido construidos en el año 1.500 de nuestra Era. La mayoría de ellos aparecían con el torso y la cabeza descubierta. Otros parecían ser únicamente una cabeza. Pero en recientes excavaciones, dirigidas por EISP (Easter Island Statue Project), se está descubriendo que esas cabezas tienen torso, enterrado por el paso del tiempo, que pueden llegar a medir 8 metros y en los que aparecen misteriosas inscripciones. Si se demuestra que la profundidad es de 8 metros en la excavación, estaríamos sin duda ante una antigüedad superior a 15.000 años, lo que nos colocaría en un evento con tsunamis próximo a la última glaciación, algo que sería incompatible con la existencia de escritura, al menos en base a los actuales axiomas de la Ciencia.

De momento, aún no se conocen más detalles de la excavación ni resultados en las traducciones de los textos escritos en algunas de las estatuas, pero en palabras del director de la exploración: “La hipótesis más probable es que una ola gigante barrió la isla y su antigua civilación, que se perdió en las brumas del tiempo. Las estatuas no fueron enterradas, pero el paso del tiempo, el escombro y el polvo borraron a esta civilización, de la cual no se sabe nada. Se cree que aquí se pudo situar el mito de la Atlántida y del continente cuyas leyendas resurgieron con este descubrimiento excepcional.”

 

Galaxia del Sombrero

3 May

Este anillo flotante es tan grande como una galaxia. De hecho, es parte de la fotogénica Galaxia del Sombrero, una de las más grandes en la cercana constelación de Virgo. Un nuevo estudio demuestra que aún no hay explicación a su forma. La galaxia Sombrero es elíptica, pero dentro de ella hay una de disco plano. La única manera de entender su forma es pensar en ella como dos galaxias, una dentro de otra.

La franja de polvo que oscurece la región central de la galaxia con luz visible se vuelve brillante con luz infrarroja. La imagen, retocada digitalmente, muestra el brillo infrarrojo captado recientemente por el telescopio orbital Spitzer, superponiéndose con una imagen ya existente tomada por el Hubble con luz visible. Es sorprendente la cantidad de galaxias que se ven de fondo, destacando dos con forma de espiral casi pegadas, a la izquierda de la imagen abajo, llenas de polvo, lo que las hace sumamente brillantes en el color rojo. La Galaxia Sombrero, también conocida como M104, se expande 50.000 años luz y se encuentra a 28 millones de años luz de la Tierra. M104 puede ser vista con un pequeño telescopio mirando en dirección a la constelación de Virgo.

M57: Nebulosa del Anillo

25 Abr

 

Después de los anillos de Saturno, que tan en boga están últimamente, la Nebulosa del Anillo (M57) es, probablemente, el aro celestial más famoso. Brillando en la constelación de Lyra, se entiende que su aspecto es debido a la perspectiva (desde la Tierra observamos el centro de una nube rugosa de brillante gas en forma de cañón). Pero vemos que estas  estructuras circulares se expanden muy lejos de las regiones centrales de la nebulosa, en este fascinante montaje de imágenes tomadas desde el Telescopio Espacial Hubble y otros situados en tierra e imágenes de archivo del telescopio Subaru. Naturalmente, en este bien estudiado ejemplo de nebulosa planetaria, el material incandescente no proviene de planetas. En su lugar, el velo gaseoso representa las capas exteriores de una estrella situada en el centro del anillo- que una vez fue semejante a nuestro Sol- expulsadas tras la muerte de esta. La intensa luz ultravioleta de la ardiente estrella central ioniza los átomos en el gas. Los átomos de oxígeno ionizados producen ese característico brillo verdoso, mientras que los de hidrógeno crean la emisión roja. El anillo central de la nebulosa tiene alrededor de un año luz de diámetro y se encuentra a 2.ooo años luz de la Tierra.